Running Clinic o cómo ponerle corazón al marketing

Hay empresas que, por su giro, no tienen estrategias de marketing tradicionales. Las campañas publicitarias de Coca Cola o Nike con enfoque social son bellísimas, pero es difícil creer que no se trata de discursos prefabricados. No pasa lo mismo, sin embargo, con empresas que, más allá de vender un producto, ofrecen soluciones y cambian vidas. 

Este es el caso de Ottobock, empresa alemana que desde hace 100 años se dedica a la fabricación de prótesis, órtesis y sillas de ruedas de alta tecnología. Si usted nunca ha escuchado sobre esta marca, no se preocupe, es normal: hay firmas que priorizan el factor humano sobre la mercadotecnia. De esto pudimos darnos cuenta todos los que asistimos a Running Clinic México 2019, una serie de clínicas deportivas que se realizaron el fin de semana pasado en la Universidad Iberoamericana, y en las cuales 13 personas de diferentes países de América Latina con amputaciones de miembros inferiores tuvieron la oportunidad de utilizar por primera vez prótesis deportivas de última generación. 

El objetivo, asegura el CEO de Ottobock para Latinoamérica, Marcelo Cuscuna, es fomentar la inclusión social de las personas con discapacidad a través del deporte y la activación física. En algunos casos, incluso, han salido deportistas de élite hoy reconocidos mundialmente. 

Sin maquinarias publicitarias apabullantes como las que utilizan Nike o Adidas cuando emprenden proyectos de vocación social, Running Clinic ha dado resultados espectaculares. Ya sea en Alemania, Australia o donde quiera que se realice, este evento ha demostrado que el deporte cambia vidas y enseña que una discapacidad no es sinónimo de morbilidad. 

En Running Clinic, muchos fuimos testigos de historias como la de Gustavo Estrada, un mexicano que perdió su pierna hace cuatro años en un asalto en Iztapalapa y que ahora lucha por representar a México en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Todo un ejemplo de motivación pese a las adversidades sociales y económicas. También nos encontramos el caso de Manu, un niño argentino que fue infectado por la bacteria meningococo y como consecuencia, le amputaron sus extremidades inferiores y perdió una mano. 

Sin embargo, hoy Manu es un apasionado del deporte: juega al basquetbol, al futbol, hace atletismo y hasta natación. Incluso fue invitado el año pasado al estadio Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid para convivir con Antoine Griezzman, uno de sus jugadores favoritos.

¿Pero por qué nunca habíamos escuchado sobre Gustavo si su historia es tan conmovedora e impactante? Porque Ottobock prefiere el factor humano. Trabaja con él directamente. Cuatro años tuvieron que pasar para que conociéramos este caso. Y es que Ottobock enfoca toda su atención a sus pacientes. Su marketing se hace solo, surge por inercia. 

Hay compañías que se queman la cabeza por encontrar un factor humano para empatizar con sus clientes. Ottobock no lo necesita: ellos trabajan directamente con emociones y sentimientos. Con historias como la de Gustavo que no necesitan de avalanchas de material publicitario para generar impacto.

Running Clinic fue un evento hecho con el corazón. Resulta inevitable no conmoverse ante la mirada esperanzadora de quien experimenta la sensación de volver a correr otra vez. “Es como volar”, coincidieron varios de los participantes de este evento que, esperemos, tenga continuidad en nuestro país para los próximos años, sobre todo si tomamos en cuenta que México tiene más de 900 mil amputados, de los cuales sólo el 10 por ciento tiene acceso a una prótesis, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). 

Justo hoy que se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, es importante recordar que nos queda un camino muy largo por recorrer para ser un país que garantice los derechos de las personas que sufren alguna discapacidad. Según la Encuesta Nacional Sobre Discriminación 2017, este sector de la población es el grupo social más rezagado del país. Situación que sólo mejorará si el gobierno y los medios de comunicación se interesan y colaboran con proyectos de la iniciativa privada como el que Ottobock ha traído a México a través de Running Clinic. 

Los resultados de Running Clinic no son números, son historias de éxito, transformaciones de vida. Entre los atletas que han egresado de estas clínicas deportivas está el brasileño Vinícius Rodrigues, quien actualmente posee el récord mundial de los 100 metros en la categoría T63, con un tiempo de 11.95 segundos, sólo dos segundos debajo de Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo. 

Sí, es increíble: lo que nos separa de las personas con discapacidad son dos segundos. Nada más. Deberíamos tener en cuenta eso todos los días. 

Autor: Fernanda Ramirez

Fuente: https://www.merca20.com/running-clinic-o-como-ponerle-corazon-al-marketing/

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Ludwig Suarez Escrito por:

2 comentarios

  1. Roxana Melendez
    2 diciembre, 2019
    Responder

    Amo el Marketing Digital

  2. Juan Soto
    2 diciembre, 2019
    Responder

    No me imagino coomo vivian sin esto antes.

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